Un día como hoy pero de 1974 nacía alguien llamado Francisco Javier. Era el primer hijo de un joven matrimonio humilde y trabajador que residía en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Llevaba el nombre de su padre, don Francisco, y sus primeros años de vida fueron muy apegados a su madre, doña Lidia. Ambos progenitores trabajaban a diario para forjar su familia y poder establecer un hogar digno.
No fue mucho el tiempo transcurrido hasta la llegada de un nuevo integrante a la familia, ya en 1976 llegaba al seno familiar Martín, su hermano. Francisco Javier, o Fran como solían conocerlo en el hogar y el barrio, se crió junto a su hermano y sus amigos demostrando siempre ser una persona atenta y pasiva, que podía comprender absolutamente a todos y ser el tutor de cada uno de los qe integraba la barra, siendo que si tenía que defender a alguno de ellos de alguien o algo lo hacía sin duda alguna. A veces algo callado, pensativo, era capaz de estar horas imaginando un mundo plagado de sueños y fantasías a cumplir. Excelente alumno y con un alto grado de responsabilidad. Simpre solían decirle qe su edad no era acorde a su nivel de maduración.
Visto de afuera se podría decir que él junto a su hermano tuvieron una linda infancia y una memorable adolescencia, tal vez podría haber sido mejor o quizás no con todos los gustos que ellos hubieran querido, pero en fin nunca les faltó nada ni sufrieron carencias. Sus padres, ambos personas con poca educación pero ante todo buenas personas, habián formado de manera digna y loable personas a su semejanza en cuanto a la calidad humana. Buenas personas, generan en base a sus actitudes más buenas personas como quien dice.
Sin embargo, cuando menos se lo esperaban, por esas cosas de la vida un tercer hermano llegaba a la familia, el pequeño Brian. Fue el chiche nuevo de la casa, Fran y Martín lo adoraban, pese a que a veces se fastidiaban por cuidarlo o por las molestias que les ocasionaba. Ambos lo cuidaban y lo hacían jugar siempre. Fran particuarmente tenía un apego especial por él, de hecho fue su padrino de bautismo, y siempre era el que se preocupaba y le brindaba los mejores juguetes y salidas...
Todo marchaba bien. Brian crecía. Los jefes de familia trabajaban. Y hermanos mayores ya habiendo terminado el colegio buscaban su rumbo en la vida.
Ambos tenían novias. Fran trabajó unos años en un hipermercado, antes tuvo varios trabajos más. Martín bueno, trabajaba también pero se destacaba por ser menos responsable y más desfachatado que su hermano Fran.
En busca de sus sueños, el más grande de los hermanos, dejó el trabajo estable e impulsó sus propias ideas junto a otras personas. Lamentablemente ese fue el inicio de una mala racha que cambiaría su destino y a la vez de su familia. Malos negocios, deudas, traiciones, presiones, agoviado y sin trabajo Fran decidió probar suerte yéndose al sur a buscar una solución que aquí cerca de su familia y su entorno no encontraba. Fue una decisión no muy fácil de tomar, yo diría más que nada difícil. Abandonar sus cosas, su casa, sus padres, sus hermanos, sus amigos, en fin, su vida, para comenzar una nueva lejos del mundo desde foja 0. Con todo el dolor del mundo él se fue.
En Buenos Aires todo siguió su marcha. Los padres trabajaban, Martín también, Brian crecía y estudiaba en la misma escuela primaria donde habían ido sus hermanos. Todos desde un principio sufrieron horrores la ausencia y el vacío dejado por Fran... Extrañarlo ya era poco. Él pese a todo con el tiempo logró salir adelante, costó pero allá pudo establecerse y conseguir un buen trabajo con el que fue liquidando sus deudas y olvidándose de los problemas que lo habían llevado hasta allí.
Todos lo recordaban tanto, todos... Pero el pequeño Brian era el más reacio y el que menos demostraba extrañarlo. Y era lógico, era el que menos cosas había compartido con él, a diferencia de sus padres y de su otro hermano con el practicamente se criaron juntos. Además como que al haber sido tan apegados en su niñez con Brian, al irse se generó una especie de desilusión y rencor tras ese "abandono" por así decirlo.
Fran ya había formado su familia allá, y había decidido vivir en aquel lejano lugar que lo había adoptado como propio y en el que tan cómodo se sentía rodeado de tanta naturaleza y paz. Su hermano Martín ya lo había ganado de mano con los hijos, tenía 4, mientras que él había tenido el primero sin apuros. Brian creció y era todo un adolescente, un casi adulto por así decirlo, buena persona como sus hermanos y padres, algo necio y cabeza dura pero pasivo y buen alumno como Fran. Todo marchaba bien. Las visitas anuales desde el sur hacia la ciudad se hicieron costumbre. Hablar por teléfono casi todos los domingos también.
Muchas cosas pasaron en el medio, problemas familiares, la salud de sus padres ya no era la misma, en fin, Fran era el que más se preocupaba porque al estar lejos la incertidumbre duele más. El paso de los años y los achaques de los mismos habían hecho estragos tanto en Lidia como en Francisco, pero principalmente en él. Por años vivió con problemas cardíacos, incluso se repuso de una grave operación de aneurisma a la cual hasta Fran se hizo presente, pero hace casi un año ya su corazón dijo basta y se detuvo. Uno de los peores momentos había acontecido, la cruel distancia no permitió siquiera haber visto a su padre unos segundos más con vida. La familia unida despidió los restos de este gran hombre que dedicó su vida entera a formar buenas personas y no dejar que nada les falte. Entre dolor, llanto y mucha tristeza los hermanos se unieron más que nunca, su madre los necesitaba.
Y fue ahí dónde Fran y Brian se miraron y se dieron cuenta de que no se reconocían. Eran hermanos pero a la vez no se sentían como tal. De ahí en más y con ayuda de Martín se propusieron entre todos acercarse más, hablar más, y estar para lo que cada uno necesite y para no dejar que Lidia caiga en una profunda depresión.
Y así fue... con el correr de los meses las relaciones se afianzaron y de a poco fueron logrando que su madre se reponga. Pese a los problemas, las ausencias, a las separaciones, las peleas, y miles de cosas que aún había por solucionar, había muchas cosas positivas que la ida de su padre les habia dejado...
Y así es como hoy en tu cumpleaños, yo Brian, puedo decirte que me enorgullezco de ser TU HERMANO, que hoy si te siento como tal y que te pido mil perdones si en algún momento te juzgué mal o no me puse un segundo en tu lugar estando lejos de nosotros. Falta tiempo y tenemos muchisimas cosas más por vivir, pero hoy en día con lo que me demostraste este último tiempo puedo decir que confío plenamente en vos y sé que vas a estar cuando te necesite. No te guardo rencores ni siento desilusión por nada. TE QUIERO MUCHO, de corazón.
MUY FELIZ CUMPLEAÑOS FRAN =)
Muchas Gracias Hermanito!!!
ResponderEliminarYo se que ya sos grande, pero para mi siempre vas a ser mi hermanito..
PD:Me quede con ganas de leer el final de la historia de los tres hermanos....
Jaja. No tiene un final determinado esta historia. Es como Elige tu propia aventura :P
ResponderEliminarDepende de nosotros...
Un abrazo hermanito. Que tengas un día genial!
Te quiero-