El término independizarse entre otras palabras quiere decir DEJAR DE DEPENDER. Este hecho de no necesitar del otro para valernos por nosotros mismos a su vez nos hace CRECER y aprender a manejarnos por nuestros propios medios.
La situación puede asociarse a varios momentos y relaciones humanas de nuestra vida, ya sea con nuestros padres, otros seres queridos o hasta una pareja.
Muchas veces existen o se generan relaciones de dependencia que a la larga se vuelven costumbre y nos hacen mal. Depender con el tiempo lastima, nos anula y nos impide aprender. Después de mucho tiempo de dependencia o luego de una dependencia muy notoria, el golpe al quedar solo, a la deriva, sin nadie que nos guíe es mucho más doloroso y más difícil de transitar.
Yo soy de esas personas que se aferra a alguien o algo siempre. Siento la necesidad de que alguien esté a mi lado siguiendo mis pasos, alguien con quien compartirlo todo. Y así, a consecuencia de este "síndrome de dependencia", vivo de golpe en golpe aferrándome a personas equivocadas o personas que por determinados motivos a la larga o a la corta me terminan dejando o simplemente desaparecen. Es como si el recurrente miedo a la soledad me hiciera recaer en esa dependencia.
No se disfrutar de la soledad, me cuesta no estar pendiente de los demás, tengo la necesidad de preocuparme por mis seres queridos siempre y a veces no se hasta que punto eso es bueno.
Ejemplos tengo miles, comenzando desde la relación tan allegada que tenía con mi viejo, "mi malcriador especializado" que hasta el último dia de su vida siempre me dio con los gustos y se desvivió por mí; o mi hermano mayor y padrino con quien desde chico tuve una dependencia y admiración muy particular; mis amores de la infancia y amigos con los que interactué y formé una relación especial; y con personas más recientes a las cuales me aferré en estos meses de dolor...
Con todos ellos de alguna manera u otra terminé sufriendo al perderlos. La muerte de mi viejo, la partida de mi hermano hacia el sur, mi cambio hacia otro colegio y el alejamiento de mis amigos y compañeros de primaria; amores no correspondidos; peleas y distanciamientos con parejas... En fin, hoy en día que siento que por primera vez no dependo de nadie puedo decir que uno de mis grandes defectos es aferrarme demasiado a la gente y no aprender a disfrutar de la vida solo. Admito que tengo la sensación de estar perdido, de no saber a donde ir, por qué camino tomar, cómo seguir, pero no voy a desesperarme ni deprimirme. Tengo mucho por aprender, muchos objetivos y sueños por alcanzar y creo que poco a poco voy superándome día a día.
Sé la clase de persona que soy, estoy en paz conmigo mismo y sé que la gente que de verdad me quiere y sabe lo que valgo jamás me va a dejar. NO VOY A DEPENDER MÁS, de ahora en adelante quiero ser feliz en base a mi propio esfuerzo y VOY A CRECER, madurar para así poder disfrutar de la vida y hacer las cosas que verdaderamente me gustan. Hoy en día creo saber cual es el camino, y me alegra estar parado en la bocacalle para emprender el viaje...
miércoles, 25 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009

Quiero ser feliz.
Quiero dejar de ser un 0 a la izquierda.
Quiero pensar una vez en mí y dejar de pensar siempre primero en los demás.
Quiero que me quieran y me lo demuestren.
Quiero quererme.
Quiero valorarme y hacerme valorar.
Quiero ser escuchado y que los demás sientan la necesidad de que los escuche.
Quiero poder confiar plenamente en alguien y que ese alguien confíe ciegamente en mí.
Quiero que las personas con malos sentimientos dejen de infectar la sociedad con su mugre.
Quiero que me entiendan o al menos hagan el esfuerzo de hacerlo.
Quiero que el miedo no me paralice.
Quiero poder solucionar los problemas que que se me cruzan.
Quiero vivir para contarlo y no morir en el intento.
Quiero ser la razón de vivir de alguien.
Quiero sentirme pleno.
Quiero emocionarme hasta las lágrimas.
Quiero reir hasta las lágrimas.
Quiero que todo lo que uno quiera sea posible.
ME CANSE DE QUERER Y NO PODER.-
lunes, 2 de noviembre de 2009
El miedo.
No entender, no razonar, no poder ver más allá de los hechos, anularte y seguir adelante a ciegas con más fuerza es una reacción inmediata ante el miedo.
Sentir miedo es algo espantoso, no tiene semejanza con ningún otro sentimiento. Te paraliza, te engaña, nos desdibuja la imagen real de lo que verdaderamente es. Tener miedo no es de cobardes, tener miedo es demostrar importancia por algo, confirmar que somos seres espirituales que sentimos y actuamos en defensa de eso que nos importa.
Muchas veces actuar movidos por el miedo nos lleva por caminos poco felices, nos empuja hace un precipicio de equivocaciones y terminamos por el contrario de defender, dañando o perdiendo aquello que tanto queremos.
Otras veces, ni siquiera eso. Quedamos pasmados ante esa fría sensación que nos deja en off site sin posibilidad de reacción, dejando ir lo esencial por culpa de ese sentimiento tan cruel y aterrador que es el miedo.
¿De dónde viene el miedo? Nunca encontré una respuesta que me deje 100% satisfecho, sin embargo, creo que es muy factible que es algo que se fecunda en nuestro interior y se va alimentando de motivos y razones que nos hacen pensar que algo malo puede llegar a suceder referente a aquello que nos importa o nos hace bien.
El miedo es un enemigo audaz y muy avasayador, pero no invencible. Cuesta, y mucho lograr dominarlo y estirparlo de nosotros mismos. Es luchar contra nuestros propios sentimientos, ir contra nuestros propios fantasmas.
Es posible ganarle la pulseada. Admito que mi brazo está cansado, pero la lucha aún no termina... Continúa día a día.
Sentir miedo es algo espantoso, no tiene semejanza con ningún otro sentimiento. Te paraliza, te engaña, nos desdibuja la imagen real de lo que verdaderamente es. Tener miedo no es de cobardes, tener miedo es demostrar importancia por algo, confirmar que somos seres espirituales que sentimos y actuamos en defensa de eso que nos importa.
Muchas veces actuar movidos por el miedo nos lleva por caminos poco felices, nos empuja hace un precipicio de equivocaciones y terminamos por el contrario de defender, dañando o perdiendo aquello que tanto queremos.
Otras veces, ni siquiera eso. Quedamos pasmados ante esa fría sensación que nos deja en off site sin posibilidad de reacción, dejando ir lo esencial por culpa de ese sentimiento tan cruel y aterrador que es el miedo.
¿De dónde viene el miedo? Nunca encontré una respuesta que me deje 100% satisfecho, sin embargo, creo que es muy factible que es algo que se fecunda en nuestro interior y se va alimentando de motivos y razones que nos hacen pensar que algo malo puede llegar a suceder referente a aquello que nos importa o nos hace bien.
El miedo es un enemigo audaz y muy avasayador, pero no invencible. Cuesta, y mucho lograr dominarlo y estirparlo de nosotros mismos. Es luchar contra nuestros propios sentimientos, ir contra nuestros propios fantasmas.
Es posible ganarle la pulseada. Admito que mi brazo está cansado, pero la lucha aún no termina... Continúa día a día.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)