martes, 13 de octubre de 2009

Uno es dueño de lo que dice y esclavo de lo que calla.-

"¿Sabés a dónde van las palabras que no se dijeron? ¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir? Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta. Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente. Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, lo que no decimos nos mata. Se transforma en trauma, en veneno que daña el alma. Lo que no decís te encierra en el pasado. Lo que no decimos se transforma en una herida abierta."

sábado, 10 de octubre de 2009

Abanico de emociones.

Parpadear una o dos veces nos cambia el contexto de lo que estamos viendo. Es esencial fijar la mirada para darnos cuenta contra que nos estamos enfrentando o si estamos a la defensiva sin motivos.
Son miles de momentos en que la vida nos pone a prueba. La palabra nos da la posibilidad del dasahogo o de compartir lo que uno siente.
Los oídos no pueden escuchar ni la lengua puede describir las torturas de ese infierno interior que es nuestra propia conciencia, pero cuando el amor está vigente en nosotros la aceptación es nuestro As de espadas.
Alejado de los rencores, descontracturando los nervios, podemos llegar a aceptar que no somos dueños de la verdad, de que es mejor aclarar los malosentendidos a esperar que el tiempo sea injusto y tome partida por un camino equivocado.
Hay que profundizar el conocimiento de nosotros mismos y aceptar que nuestro peor error sería no ser sinceros y cerrarnos en un único e irrefutable pensamiento personal.
Lo inentendible sería justificarse e insertar una ficha más a este juego que sólo se juega desde el alma. No nos condenemos a la irritabilidad exagerada. El rencor, el odio y el silencio complican el juego y ensucian el tablero haciendo tarea difícil avanzar.
No desliguemos culpas, ambos somos parte del momento, uniéndonos lograremos coexistir.
Lo que hoy nos desespera y nos parece importante, trágico, con el tiempo al poder compartirlo juntos nos sorprenderá y nos hará reír superados por haberle dado tanta dimensión a lo que en realidad no la tenía.
Hay que tener la chispa adecuada para estar y tener la palabra justa en el momento indicado. Y más en tiempos donde nadie escucha nada, y todos saben todo.
No olvidemos que el amor es el fracaso del egoísmo, y que disfrutar de los instantes de felicidad le da más sentido a nuestra vida que vivir discutiendo por hechos sin sentido que opacan los matices del sentimiento original.

viernes, 2 de octubre de 2009

Autoboicot a la felicidad.

Los seres humanos a veces solemos ser tan pero tan complicados...
Vivimos buscando ese algo que nos de felicidad, buscamos el paraíso y nunca estamos satisfechos con lo que vamos logrando en el camino. Para peor cuando llega ese algo que con tanto empeño deseamos lo arruinamos con problemas fantasmas o simplemente lo dejamos ir...
Es como si fuéramos seres inconformistas por naturaleza. Nada nos viene bien, y si nos viene bien algo a la larga le encontramos todos los defectos. Es como si uno mismo se autoboicoteara la felicidad, como si no nos permitiésemos disfrutar de la vida, de lo que tenemos, de lo que alcanzamos... ¿Es pecado ser feliz? ¿Existe la felicidad absoluta o son sólo espasmos de felicidad? ¿Nos acostumbramos a sufrir y a vivir en el dolor y por eso cuando nos llega la felicidad la dejamos ir?
A veces todo eso ronda por mi cabeza y no encuentro respuesta alguna. Sólo bronca e impotencia, y tal vez la imposición de una nueva meta de proponerme a mí mismo mirar a mi alrededor y ver lo afortunado que soy de tener una familia, amigos, un amor, un techo, comida, un perro, y miles y miles de cosas fundamentales y también cosas simples que hacen a uno un poquito más feliz todos los días, siendo que hay tanta gente carenciada en el mundo y con pesares mucho más traumáticos para sufrir.
Hoy en día la carencia es moneda corriente. Tanto en lo material, la pobreza, la miseria, la marginalización; así como en lo afectivo, la soledad, la tristeza, el rencor, la envidia... Todos somos carentes de algo y vivimos haciendonos drama por ese algo que nos falta, opacando todo eso que por poco que sea nos da felicidad con la ausencia de lo que no tenemos. Quizás uno no se da cuenta de lo mucho o poco que tiene, quizás sea más fácil enumerar lo que nos falta que lo que tenemos. Muchas veces las personas dicen no tener nada, o que ya sin fuerzas lo perdieron todo, pero eso es totalmente erróneo según mi parecer. Nunca se tiene nada, siempre se tiene algo. El hecho de tenerse a uno mismo ya es bastante, el hecho de existir, de ser alguien, de tener una vida para forjarla y vivir, respirar, sentir. La naturaleza es otro factor que muchos olvidan. Y miles de cosas que por más simple que parezcan son de gran importancia y hacen a la felicidad. Solemos olvidarnos de todo eso porque al tenerlo todos los días ya se nos hace costumbre, pero el día en que no tengamos vida, ni naturaleza, ni todas esas simples cosas que nos da este mundo, ese día si podremos decir no tener nada y ahogarnos en tristeza.
Detengámonos un segundo a pensar en lo que tenemos, disfrutemos de esas cositas que por más efímeras que sean nos roban una sonrisa, abrazá a una persona que querés y decíselo, acariciale la cabeza a tu mascota por más que estés apurado por salir, y de paso siente el aroma de las flores de tu jardín que tanto color nos regalan en la primavera. Seamos mas simplistas, no seamos tan gruñones ni vivamos del dolor, con el sólo hecho de sonreir ya le estamos alegrando la vida a alguien más. "Vive la vida segundo a segundo, y encontrarás en cada uno de ellos una razón para seguir viviendo".