Pero a los ciegos no le gustan los sordos y un corazón no se endurece porque sí.sábado, 13 de noviembre de 2010
Aprender a pedir perdón.
Todos ríen, viven en su mundo de ilusiones y juegan a ser felices. Cada uno observa sus beneficios y prioriza su conveniencia sin importale nada, nadie. No hay tiempo de pararse a mirar ni lamentarse por equivocaciones.
Demasiada hipocresía rondando en el ambiente, el aire carece de sinceridad. No soy Dios, no soy perfecto y por el contrario tengo millones de errores. Pero hay algo que me diferencia del resto. Hay algo que muchos no tienen y yo si. Ese algo se llama AUTOCRÍTICA.
Decir "Perdón, me equivoqué..." no es negocio. El orgullo, la vergüenza y la frustración salen perdiendo con esa actitud, entonces claro, mejor sigo mi camino y si algún día esa persona que padeció mi error quiere volver y perdonarme buenísimo, sino que se le va a hacer. El perdón y la confianza son sentimientos que se ganan, tiene que haber un esfuerzo y una voluntad previa para que el otro sienta de verdad otorgarme esas llaves nuevamente.
No cuesta nada y cuesta mucho a la vez. Bajar de nuestra nube de ego y arrepentirnos de las cagadas que nos mandamos nos hace mejor persona. Desafortunadamente hoy en día son muy pocos los que anhelan alimentar su alma con bondad e intentar ser un mejor ser humano.
Cada uno sabe lo que es, lo que hace, piensa o dice. La consciencia de cada uno sabrá que condena aplicar en cada caso. Si querés una sentencia más leve, yo que vos empezaría a mirar mi interior y tratar de enmendar todo aquello en lo que te equivocaste. Yo que vos elijo pedir perdón.
Demasiada hipocresía rondando en el ambiente, el aire carece de sinceridad. No soy Dios, no soy perfecto y por el contrario tengo millones de errores. Pero hay algo que me diferencia del resto. Hay algo que muchos no tienen y yo si. Ese algo se llama AUTOCRÍTICA.
Decir "Perdón, me equivoqué..." no es negocio. El orgullo, la vergüenza y la frustración salen perdiendo con esa actitud, entonces claro, mejor sigo mi camino y si algún día esa persona que padeció mi error quiere volver y perdonarme buenísimo, sino que se le va a hacer. El perdón y la confianza son sentimientos que se ganan, tiene que haber un esfuerzo y una voluntad previa para que el otro sienta de verdad otorgarme esas llaves nuevamente.
No cuesta nada y cuesta mucho a la vez. Bajar de nuestra nube de ego y arrepentirnos de las cagadas que nos mandamos nos hace mejor persona. Desafortunadamente hoy en día son muy pocos los que anhelan alimentar su alma con bondad e intentar ser un mejor ser humano.
Cada uno sabe lo que es, lo que hace, piensa o dice. La consciencia de cada uno sabrá que condena aplicar en cada caso. Si querés una sentencia más leve, yo que vos empezaría a mirar mi interior y tratar de enmendar todo aquello en lo que te equivocaste. Yo que vos elijo pedir perdón.
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