A veces uno dice mentiras ya sea para no hacer sufrir o para confundir y disuadir de una verdad que no queremos que salga a la luz. Tal vez por miedo, quizás simplemente por no saber que hacer.
Las mentiras traen oscuridad, las mentiras engañan, aparentan algo que no es la realidad. Una verdad vale más que miles de mentiras, porque la verdad es sana y trae luz a todo.
Sí, ya sé... Muchas verdades duelen, algunas demasiado, pero es lo mejor.
El gran dilema está en la peor de las mentiras, en la mentira más mentirosa, la mentira que se acomete uno a sí mismo. Mentirse a uno mismo es lo peor, es negar lo que no queremos saber... Es refugiarnos en una felicidad ficticia, un "intento de felicidad" que poco a poco va agotando el alma y va opacando los sentimientos hasta dejarte vacío. Es simplemente negar aquello que nos quita el sueño con pesadillas, esas que suelen ser las más aterrantes, las que suceden en nuestra vida cotidiana y salen de lo onírico para acecharnos en vida.
Dicen que no hay peor miedo que el que se siente cuando ya no se siente nada. Hoy puedo decir que ya no quiero seguirme mintiendo ni mintiéndole a los demás. Hoy puedo decir que ya no soporto las pesadillas que me tienen acorralado. Simplemente estoy muerto de miedo...
Las mentiras traen oscuridad, las mentiras engañan, aparentan algo que no es la realidad. Una verdad vale más que miles de mentiras, porque la verdad es sana y trae luz a todo.
Sí, ya sé... Muchas verdades duelen, algunas demasiado, pero es lo mejor.
El gran dilema está en la peor de las mentiras, en la mentira más mentirosa, la mentira que se acomete uno a sí mismo. Mentirse a uno mismo es lo peor, es negar lo que no queremos saber... Es refugiarnos en una felicidad ficticia, un "intento de felicidad" que poco a poco va agotando el alma y va opacando los sentimientos hasta dejarte vacío. Es simplemente negar aquello que nos quita el sueño con pesadillas, esas que suelen ser las más aterrantes, las que suceden en nuestra vida cotidiana y salen de lo onírico para acecharnos en vida.
Dicen que no hay peor miedo que el que se siente cuando ya no se siente nada. Hoy puedo decir que ya no quiero seguirme mintiendo ni mintiéndole a los demás. Hoy puedo decir que ya no soporto las pesadillas que me tienen acorralado. Simplemente estoy muerto de miedo...